
Si cuento verdades las cuento de rodillas, por aquello de escribir mejor y rendirme finalmente.
Porque arrodillándome miro a los ojos pero suplicando necesidad y diez horas de sueño para conciliarme con el signo de mi espalda. ¡Ja! Por cada movimiento en el que se retuerce de dolor, por querer irse a la eternidad, se despelleja entre tardes y desvelos.
Morirse por las esquinas y no querer hacerse a lo mismo de cada día, prometiendo que cambiaría, jurando que mataría por un segundo más cerca de tí, y sólo así.....
25 horas de insomnio permanente...
25 horas queriendo llegar a cada fin
Una hora y media para el FIN.
No hay comentarios:
Publicar un comentario