Casi la mitad de mil, redondeando 500 días. Con todo lo bueno y malo, lo último siempre se ha acabado por convertir en lo primero.
Si nunca se me dieron bien los números, ahora a parte de la calidad, llevo intentando desde hace un año y cuatro meses contabilizar los exclusivos matices que guardamos a escondidas y siempre me acabo quedando corta. Serán 5.000, 8.000... Creo que hemos llegado al millón y medio y no nos hemos dado ni cuenta.
La curiosidad de verse tras un agujerito en la pared, en un tiempo lejano ya no importa tanto cuando creo que nunca he tenido una imagen tan nítida. Ella está a mi lado.
485 días que ni regalo ni vendo, sólo comparto. Llámenlo como quieran, en la libertad uno mismo se encuentra, pero es la mitad de las dos partes las que se han hecho unanimidad y no hay forma de cambiarlo.
Hace tiempo intentaba hacerme una idea de lo que podría ser porque la bohemia sin o con causa velaba noches componiendo la utopía en la que creía, pero incluso escéptica creía que no le llegaría. Ahora sabe lo que es sonreír, llorar, luchar e incluso con miedo poder matar por quien espera ansiosa la llegada.
Por fin he comprendido a lo que se llama ''verdad'' y sé lo que es elegir, en la elección más acertada. No sé si lo hice o me vino dado pero en mis venas se marca la inicial y en cada gesto de mi cara se refleja lo verdadero de ayer, hoy y mañana.
Parece que no se me daban tan mal los números, porque he conseguido resumir los 41.904.000 segundos en una sóla frase:
El insomnio impaciente desaparece si vienes a por mí.
Sin más...
